jueves 26 de mayo de 2011

SEMANA 10: ESTAMBUL

Sí, Estambul, sé que suena raro pero voy para allá hoy. En la semana 9 estaré en el Líbano conociendo a unos primos lejaaaanos, y paso por Turquía de camino para allá. No sé si escribiré desde allá, pero les cuento mi experiencia pasada con Estambul. Era el 2007, estaba viviendo en Italia y tenía un amigo turco. En el verano fuimos una semana a casa de sus abuelos/tíos allá.

Me monté en el avión y ya empezaba a escuchar hablar un idioma que no entendía y estaba emocionada. Llegué al aeropuerto de Estambul y fui a la ventanilla donde se compra la visa. Yo di mi dinero y ellos me dieron mi sticker de visado en el pasaporte... así no más... como si yo fuera gringa, ¡no me preguntaron nada! Ni siquiera: ¿Dónde se va a quedar en Estambul? ¿Usted tiene una cuenta bancaria? Qué hace una señorita viajando sola? ¿Es usted prostituta? Comenzaba bien el viaje. Salí y mi amigo me estaba esperando. Nos montamos en el taxi y así empecé a observar Estambul, ciudad que está a caballo entre Europa y Asia, y dónde hay tantas mezquitas como pastelerías hay en Milán.


En la casa concocí a los abuelos paternos y a los tíos, todos hablaban en turco entre sí y yo no encontraba forma de comunicarme. Pero los tíos me hablaban en inglés. La abuela casi no veía, así que para relacionarme con ella yo ni siquiera podía usar mi táctica de sonreír y mover la cabeza. Ella tenía un problema en una mano, por lo que se estaba untando una crema. Me hablaba en turco y el nieto me traducía. Y luego pasó eso que todavía recuerdo tan bien, un instante de alivio/confusión/sorpresa entre palabras que no tenían sentido para mí. La abuela se frotaba las manos, tenía la mirada perdida, casi mirándome a la cara pero en verdad ligeramente más hacia la pared de la izquierda, y me dijo, "tengo mucho dolor". Fue como escuchar un "lksdjfsh adjksl doiudnm ur iwe tengo mucho dolor". Por un momento pensé dentro de mí ay, ya entiendo el turco. Luego me di cuenta de que había hablado en español. Me explicaron que son descendientes de una migración de judíos españoles que llegaron a Turquía hace más de 500 años. Hablaban más un dialecto que castellano normal, pero nos entendimos bastante bien.

En los días siguientes paseamos por todos los lugares turísticos y por algunos no tan turísticos. Como una mezquita al lado del Bósforo (estrecho de mar que une el mar de Mármara con el mar Negro y que separa los dos continentes): sin turistas, sin zapatos y con un velo prestado sobre mi cabeza. Era lindísima. Era la primera mezquita a la que entraba, y en verdad mi primera visita a un país donde la mayor parte de la población es musulmana.

De comida probé todo, desde chiringuitos hasta restaurantes y... tres días más tarde, la fecha del cumpleaños de mi amigo, amanecí MALA del estómago. Nos la pasamos en casa de otros tíos. Todos comiendo bizcocho de chocolate y yo comiendo espaguetis sin salsa y yendo al baño por décimo segunda vez (sin exagerar, las conté). Parece que el Prodom no funcionó. La mañana siguiente decidí salir aunque sea dos horas a conocer más cosas, pero volví rápido a la casa, a ver en la tele la versión turca de Dawson's Creek (practicamente igual que la gringa pero la hermana de Joey está embarazada del papá de Dawson). Ya a esta altura TODA la familia está enterada de mi situación. Aumenté la dosis de la medicina con la versión turca del Prodom.

Dos días después lo logré: me "tapé". Nos fuimos a una isla de Estambul que se llama Buyukada, donde no hay carros, sino que los taxis son carrozas con caballos. Unos familiares que viven en la isla nos invitaron esa noche a celebrar el Shabat con ellos. Había tanta comida, pero esta parte de la familia, al igual que el resto, ya estaba al tanto de mi condición y me tenían unas papas hervidas especiales para mí. Cuando podía probaba una esquinita de algunas cosas, hasta que llegó un pescado con una salsa de CIRUELA, y tuve que decir "oh, potatoes for me..."

El último día ya me sentía mucho mejor, todavía tapada. Fuimos al Gran Bazar y después a relajarnos en un baño turco o "hamam". Está dividido entre hombres y mujeres. El lado de las mujeres era un salón grande de techo alto con huecos por donde se filtraba la luz del sol. En el centro había una plataforma circular de mármol caliente donde uno se acuesta a sudar hasta que una de las mujeres que trabajan ahí te llama y te mueves hacia el borde de la plataforma, donde te bañan con agua y espuma para quitarte las impurezas y te dan un masajito. Salí de ahí relajadita y feliz. En la noche nos fuimos al lado asiático a cenar, y aproveché mi última noche para comerme algo que no fuera ni pan ni papa: kebab, al fin.

3 comentarios:

  1. leggerti é sempre interessante
    cerca di non smettere!

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  2. suerte en el viaje..bello comentario...me dan ganas de salir corriendo y meterme en tu maleta....podras conmigo?...en tu mochila.... ..perdon, estoy frita con 175 mts no puedo ir alli....uffff...espero tus lindas historias...del lobo un pelo

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  3. Me han dicho que es un lugar increible
    ya que viajo por trabajo a España me gustaría ver si me alcanza el dinero como para hacerme una escapada a Turquía. Conocen como para recomendarme hoteles baratos en Estambul? me gustaría que sea de confianza, ademas de economico
    te agradecería el dato, veo las fotos y me encantaría poder conocer el lugar

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